Necesitábamos irnos de viaje para recuperar la convivencia y estar juntos en familia fuera de las obligaciones de mayores y el día a día poderoso que nos engulle. Elegimos como destino Galica, el norte menos conocido, ya que está cerca e íbamos hacer pocos kilómetros.
El jueves 1 de mayo con calma hicimos las maletas y cargamos el hibrído con los aperos de la playa para coger las primera olas de la temporada y dejar de ser un “surfer de postal”. Estaba lloviendo pero había mar y Penaronda era un buen destino para el primer baño, llegamos con la pleamar y a pesar de lo desordenado del mar con el 4/3 termosellado, escarpines y guantes (jamas había hecho surf con guantes) me metí en una agua fría a luchar con las olas. Un par de diagonales, cuatro levantadas y para el coche a cambiarse, ya fuera de hora para encontrar un sitio donde nos dieran de comer. Lo conseguimos en el puerto de Castropol en un restaurante bonito y con buena comida. Seguimos ruta hacía Villalba en donde nos esperaba un hotel de la cadena HUSA con spa; habitación doble, con cama supletoria, espaciosa en el medio del campo y recien inauguradas instalaciones. Nos quedamos tres noches siendo la base de operaciones para las excursiones de los días siguientes.
El viernes 2, día intenso, por la mañana playa aunque solo de mirón…. Valdoviño no había nadie y solo no me atreví; Pantín con olas pero con locales broncas que no invitaban a disfrutar; dos playas muy bonitas con muchas corrientes y de gozada, la ola algo revuelta y babosa pero con nivel se salía. Un descubrimiento esta costa a la que regresé al día siguiente. Después fuimos a A Coruna para comer en la terraza de una tasca de La Marina y paseo por el casco antiguo, visita al museo de la ciencia El Domus y excursión a la Torre de Hércules para hacer una fotos de locura con la puesta de sol.
El sábado la mar empezaba a quedarse e hicimos spa en el hotel, un itinerario potente con bastante gente y fuerte olor a cloro. Fuimos a comer a El Ferrol y después excursión hasta Doniños, maravillosa playa, en la que tomamos un café viendo que no había olas y regresamos a Villalba intentando cenar en Betanzos pero estaban de fiesta y no pudimos aparcar. Pero tuvimos tiempo para chorrear el híbrido y quitar los mosquitos y porquería adherida a la cera Zaino con la que sellamos el coche. Gracias Dunchan!!
Finalmente hoy domingo regresamos por Viveiro, Burela, Foz reconociendo las playas de Burela, Nois y Oliñas que nos había identificado Jorge pero todas sin olas y el cielo encapotado. Parrillada de pescado en Ribadeo y regreso a casa pasando por Piedras Blancas para ver como había pasado Maló el fin de semana.
El fin de semana próximo nos daremos un baño en Salinas si la mar lo permite.
El pasado 28 de marzo, siete días despuès del 11 aniversario del nacimiento de Pelayo, celebramos una fiesta en la bolera de Parque Principado. Divididos en equipos de cinco personas se inició la primera partida para ir calentando y conocer el placer del pleno y en ocasiones del simipleno.
Laura, Elena, Andrés, David y Pelayo. EQUIPO 1
Yago, Irene, Carmen, Marcos y Heres: EQUIPO 2
La partida fue muy reñida y varios plenos desequilibraban la puntuación que no se decidió hasta el último bolo que nunca supimos donde fue cuando se apagó la luz y …. se escarrachó el artilugio que subía y retiraba los bolos hartos de que les dieran porrazos con las bolas.
Por fin nos fuimos a comer: pizza, hot dog, hamburgesa y patatas para todos. Una súper tarta de chocolate con las velas de marras, que alguien apagaba volviendo loco al papá de Pelayo. Y los regalos… donde rayos estaban los regalos!!. Aparecieron debajo de una de las mesas y cuando el cumpleañero se dispuso a abrilos solo había cosas de Little Kity. Por fin contactamos con la mamá de la fiesta de cumpleaños de la mesa de al lado y nos intercambiamos los regalos en el coche y tuvimos que pasar por su casa para recoger los últimos tres.
Volvimos a la segunda partida, la competición estaba muy reñida, el tipo de mantenimiento atado a la columna para que no apagara la máquina recoge bolos. Pero las barreras se bajaron a media partida y ya no todo fue igual… hubo varios “fails” y cunetas y pocos bolos derribados. Todas las barreras se fastidiaron y ninguna pista funcionaba con ellas que fueron desapariendo y dificultando el juego. Vamos, la segunda jugada no fue como la primera, un verdadero desastre.
Los papás de los otros niños fueron llegando a por sus hijos y la fiesta terminó. Nos lo habíamos pasado muy bien y volveremos pronto el 14 de abril en el cumpleaños de Yago.
Desde hace unos años salgo a esquiar fuera de España como vacaciones y sin reponsabilidades de trabajo ni de familia. Es una fórmula conciliada en casa que me permite coger aíre y volver a la estresada jungla del dia a día con mucha fuerza. Esta temporada decidimos ir a Austria pero por nuestra cuenta, avión a Munich, coches alquilados y un par de hoteles estatégicamente colocados que nos permitieron movernos en el área de Salzburgo y del Tirol. El invierno que se está acabando se ha caracterizado por el cambio climático que ha calentado la tierra y trastocado el reloj de las estaciones.
Paco, Benjamín, Isidro, Manuel, Polo, Joaquín y Pelaganso llegaron a Taxembach al caer la noche después de un día de viaje en el que tuvimos que sortear las habitaciónes triple y doble. Al dia siguiente nos dirigimos a Kitzsteinhorn que es un glaciar a 3.000 mts de altura con buena nieve y dimensiones suficientes para el primer dia de esquí; al mediodía ya nos dimos cuenta que el calor afectaba a la zonas bajas de la estación. El segundo día nos dividimos y el ski team 1 fue a Zell am See que es una estación maravillosa entre pinos y con un lago helado al final de las pistas, con buenos descensos y cambios de ritmo que se estroperaron a las dos horas por el calor del día y los 730 mts de las cotas bajas; entonces volvimos al glaciar para rematar la jornada. Por fin nos aventuramos a Kitzbühel, estación incluida en el Best of the Alps, que estaba a algo más de una hora de coche y es un pueblo muy bonito con uno de los dominios más míticos de Austria. Otra vez la nieve en no muy buenas condiciones pero que machacamos en una cara norte, fuimos de excursión en una impresionante navette con muchos metros de catenaria y finalmente bajamos la mítica pista Streif o Hahnenkamm. Al día siguiente volvimos a dividirnos y el ski team 2 regresó al glaciar y nosotros a Kitbühel ya con Isidro incorporado como componente de pleno derecho; niebla, algo de nieve con viento y no mucho esquí que compensamos con una comida en una cabaña en medio de las pistas, maravillosa en la que descubrimos un postre típico que ya repetiríamos todos los días, el Kaiserschmarrn. Ese mismo día cambiamos de hotel y fuimos a las afueras de Innsbruck en el Tirol con habitaciones individuales casi todos y la intimidad, tan importante, recuperada. Sin apenas descanso y después de un completo desayuno nos dirigimos a St. Anton am Arlberg, otra mítica estación tambien en el top 12 de los Alpes con caras bien orientadas y unos fuera de pista que con nieve nueva tiene que ser brutales. Nada más llegar nos metimos en un itinerario que nos estrujó las fuerzas que llevábamos y salimos como pudimos. En las cotas altas la nieve estaba buena, al final del día la tormenta apareció. Decidimos equiar en Sölden que también tiene altura y Joaquín habia ido con las primeras nieves de esta temporada; lo pasamos bien y me di una buen morrón cuando sin ver bajaba por un pasillo y sentí la montonera en la que clavé el esquí derecho y salí disparado con mortal hacía adelante. Quedaba un día, Mihai llegó esa noche de Munich para esquiar con nosotros y apostamos otra vez por la altura en un glaciar cercano, Stubai Glacier, en el que nos cogió una importante tormenta que acabó por cerrar las estación al mediodía. Rematamos haciendo compras el sábado por la tarde en la ciudad de Innsbruck con casi todas las tiendas cerradas y un buen paseo para desentumecer las piernas. Por fin coche a Munich y regreso en avión a casa de unas maravillosas vacaciones “tipo road movie” que repetiremos en otra ocasión.
Si tienes suerte y la hay todavía en las tiendas te haces con el preciado gadget que no es demasiado caro y prometen horas de entretenimiento. Seguramente tus descendientes ya tienen algún cacharro de la marca pero como son de pantallas pequeñas y mal iluminadas no habrás empleado mucho tiempo en disfrutarlas; seguro que habrás escuchado un montón de exclamaciones: oh!, bravo!, venga!, dale!, genial! saliendo de las gargantas de tus herederos y amigos.
Llegas a casa, cableas, conectas al plasma y te sorprendes del poco tiempo que has empleado, y sin leer las instrucciones, en empezar a usar la Wii y descubres que está pensada para toda la familia: abuelos, tíos y tías, primos, vecinos y alguna mascota. Juegos de entretenimiento, entramiento, habilidad, memoria, y deportes, mucha diversión para todos que hay que dosificar porque la Wii engancha y no son recomendable sesiones de más de 90 minutos y al poder ser de un mínimo de dos personas.
Cuando pasan unos días y ya has leído algo más sobre la consola te atreves a pasar por la tienda para descargar el navegador Opera en su versión Wii que permite surfear en la red accediendo a contenidos de animación, video y audio, fotos y por supuesto texto. Buscadores, favoritos y un buen teclado de pantalla son las utilidades que ayudan a atreverte a postear con el mando que solo tiene 6 botones. Si tienes una red wifi en casa la conexión es fácil y con un protocolo WEP accedes a ella y por ende a todo el mundo. Entonces se te abren un montón de posibilidades y te emocionas siendo un papa de un nativo digital y empiezas a comprar nuevos juegos (caros y el verdadero negocio de Nintendo) o lías a los amigos para que lo hagan ellos y no se note tanto tu nueva debilidad tecnológica.
Nos fuimos de vacaciones al Pirineo para desestresar y esquiar en familia las primeras nieves de esta nueva temporada que cada vez arranca más tarde.
Desde Oviedo son 800 km. y la logística de un viaje a la nieve es compleja y obliga a preparar bien el coche, montar las barras, el cofre, y un montón de bultos que hay que colocar con orden para que la carga no se mueva demasiado en el trayecto. Dormimos en San Sebatián en Hotel Palacio de Ailete que no estaba mal pero demasiado caro para el precio y época.
Al día siguiente llegamos a Soldeu y nos alojamos en Hotel Piolets Spa que ya conocíamos del año pasado. Cómodo, casi a pie de pistas y con animación nocturna ideal para Pelayo.
Pelayo se apuntó en una clase de esquí colectiva que le permitió obtener el tercer grado de la escuela MSC de GrandValira, diploma y medalla. Nuria cambió a otros Dynastar y Antonio combinó la tabla (2) con los palillos (4) buscando la forma y fondo para las grandes esquiadas de esta temporada.